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Nuevo reportaje en Descobrir Catalunya

Acaba de publicarse mi reportaje sobre el Moianès en la revista Descobrir. Se acuerdan de aquelllas dos o tres semanas en que hizo un frío del carajo? Pues esas mismas son las que un servidor escogió para irse a hacer fotos a la Siberia de Catalunya. El resultado final de tanto sufrimiento -ya sé que está feo que sea yo el que lo diga – no está mal, uno hace lo que puede. Que ustedes lo disfruten

Propuestas para el retrato de José Bono

Propuesta número 1

Ese gran estadista que es José Bono ha encargado un retrato al óleo que costará  -que NOS costará- 82.600 Euros. No vamos a entrar ahora en si este gasto es o no adecuado con la que está cayendo,  pero lo que más me ha sublevado ha sido el caso de Manuel Marín, otro fenómeno. A este también le toca retrato, pero ha optado por el ahorro, y qué hay más baratito que un retrato al óleo? Pues eso, una foto. No una foto cualquiera, claro, la foto costará  24.700 eurillos, pero Cristina García Rodero bien lo vale, alegrémonos de que un colega moje en estos tiempos que corren. No es ese el tema que nos ocupa.

Lo verdaderamente preocupante, es que ese pedazo de cavernícola el muy honorable señor José Bono ha dicho que de foto ni hablar, que un óleo o nada, y que no piensa ni colgarla.  Tal como suena, y se ha quedado tan ancho. De hecho este sujeto ha dicho cosas mucho peores y se ha quedado igual de ancho, pero esta vez la cosa es diferente. Se trata de un agravio comparativo, de una afrenta más de esas que los fotógrafos debemos sufrir en silencio, como las almorranas. Yo me he tomado la libertad de hacerle un par de propuestas diferentes, pertenecientes a los descartes del calendario de la Residencia de Ancianos del Padre Gomes, por si pudieran ser de su gusto. Encontrará su señoría que  la Propuesta nº 1 le daría una imagen más entrañable, lo haría más cercano a la plebe y luciría regio en cualquier pared. Eso sí, a mí me gusta especialmente la Propuesta nº 2.  Ese sí que quedaría impresionante. Imagínate a José Bono así en plan hardcore, rollo psicópata chungo en las duchas de un albergue de moteros. Ibamos a epatar al personal.

Propuesta número 2

Se iban a enterar en Alemania y en los mercados esos de cómo las gastamos. Aquí lo que pasa es que hay es mucha carcundia, mucho inmovilismo. Cualquier día se nos presenta la Merkel con un retrato en plan cabaretera de entreguerras y luego todos a correr

 ACTUALIZACIÓN

No han pasado ni 12 horas y ya me entero de que  Alvarez Cascos, ese líder de las masas, ese conducátor, ese gran timonel, luz y guía de nuestros destinos, ha encargado una pinturilla que costará 194.000 euros de nada. Pocos me parecen para un prócer de este calibre, para el visionario que tuvo la feliz idea de mandar el Prestige “al quinto pino”, entre otras muchas genialidades. Ya saldrán los de siempre criticando, que si por ellos fuera, ni Capilla Sixtina ni las Meninas ni nada de nada. No son dineros si consideramos lo que estamos dejando a las futuras generaciones. Un pedazo de obra de arte que ni el David, que ya puestos yo lo haría en mármol y desnudo, como ha de ser. Si hay que poner más dinero se pone y punto. Un caballero español no está para estas menudencias. Además, cada cual con su dinero hace lo que le parece. Porque se lo paga él, no?.

No?

Todos tenemos un pasado

Aprovechando el día de huelga me puse a ordenar papeles viejos, que es una actividad muy de día de huelga, y vine a toparme con este panfleto que ahora les muestro. La foto en cuestión fue uno de mis primeros trabajos  hace mucho, mucho tiempo, como puede verse:

Quiso la fortuna que yo trabajase en aquel entonces en una productora de la parte alta de Barcelona, que combinaba la pretenciosidad de su fachada con un interior ignominioso y sórdido a partes iguales. El mal llamado plató, no era sino un espacio a trasmano en el sótano, atestado de trastos y humedades. Presentóse la moza para la sesión, y tras un rápido vistazo, soltó una frasse hiriente: “Un poco cutre, no?” Hoy día hubiera dejado pasar tan desafortunado comentario, pero yo era joven e inexperto. La paciencia infinita y el exquisito tacto que me caracterizan hoy día estaban aún por desarrollar, de modo que sin pensarlo dos veces le respondí: “Tú tampoco eres Claudia Schiffer”. Yo pensé que esto zanjaba la cuestión, pero nada más lejos. La sesión se desarrolló a partir de ese momento en un ambiente glacial. Al cabo de un rato, la infortunada modelo empezó a quejarse de grandes dolores en la mano que soportaba la cámara. Hubiera obviado sus lamentos, yo era muy rencoroso por aquél entonces, pero su mueca de dolor, combinada con la sonrisa forzada daba como resultado un rictus siniestro e inquietante. Como ninguno de los dos tenía la más mínima intención de repetir la sesión, hicimos un breve descanso que se desarrolló en medio de un silencio tenso. Finalmente, acabamos las fotos y santas pascuas. Así se hacían las cosas en el siglo pasado.

 

 

Los secretos del paisaje astronómico

Seguramente han leído por ahí multitud de consejos para la fotografía de paisaje astronómico. Algunos de ustedes pueden, incluso, haber estado tentados de inscribirse en alguno de los muchos cursos y charlas que se imparten. Todo eso está muy bien, y el interés que demuestran muy loable, pero no nos engañemos, todos los trucos y técnicas que los profesionales les van a explicar tienen un punto en común: son tremendamente trabajosos, requieren esfuerzo, dan una pereza que te mueres. Para empezar, hay que salir de casa, y encima  de noche, y eso ya es un punto en contra. Los humanos normales tenemos una poderosa tendencia a dormir durante la noche, lo que es directamente incompatible con la práctica de la fotografía nocturna. Los tiempos de exposición son absurdamente largos, en flagrante contradicción con la tendencia a la inmediatez imperante en el mundo moderno. Aparte de esto, las incontables horas que pasemos en medio de un descampado solitario nos convierten en potenciales presas de lobos, coyotes y alimañas de toda especie, sin contar la pulmonía, el reuma o el simple tedio.  Hay gente que encuentra esta circunstancia enormemente gratificante, pero, como dijo alguien, ha de haber gente para todo. Para todos aquellos que quereis presumir de foto astronóimica sin sufrir los rigores de la azarosa fortuna y las inclemencias del tiempo existe una solución sencilla:

 

 

Yo lo llamo la Fotografía de Foto Astronómica. Mucho más fácil, dónde va a parar. Ni siquiera tienes que mentir cuando te preguntan si la hiciste tú.

Como los simples mortales

 

Este señor es un turista metiéndose una autofoto con el móvil delante del Gran Telescopio Canarias. Hasta aquí nada especial, todos queremos tener una foto de nuestro careto delante del aparato este y lo normal es recurrir al ya clásico truco que vemos en la imagen. Este gesto es una novedad en nuestro paisaje turísrtico-visual que se ha impuesto con una velocidad aasombrosa. Lo que no garantiza esta técnica son fotos estupendas ni nada de eso, pero se sobreentiende que eso nos da lo mismo. Cuando vemos a alguien con los brazos extendidos y un teléfono en la punta asumimos que es un simple turista insensible a los rigores de la regla de los tercios y con un criterio estético dos puntos por debajo de dudoso y sólo una décima por encima de inexistente.  Lo sorprendente viene cuando el turista en cuestión es Todd James, Senior Photo Editor de National Geographic, personaje nada sospechoso en lo que a criterio fotográfico  y exigencias estéticas se refiere.

Los fotógrafos tenemos un problema sin resolver a la hora de hacer turismo. Hacemos fotos así a bulto o en plan serio?  Nos esforzamos por captar el instante decisivo o nos limitamos a decirle a la parienta que se ponga más a la derecha?. Nos mantenemos distantes observando el mundanal bullicio con displicencia, o nos mezclamos con la chusma en una bacanal de frenesí fotográfico fast-food? El problema viene de la dificultad de separar el ocio del trabajo, y de cierto pudor elitista, pero en realidad no debería ser tan difícil. Me pongo delante y me hago una foto. Como cualquier hijo de vecino. Por más National Geographic que uno sea.

En el Fotonature de La Palma

El ritmo en el Fotonature es un tanto frenético y eso, los días se hacen cortos y no da tiempo a hacer la mitad de cosas que te gustaría.  Eso sí, en cinco minutos nos vamos a ver el GranTeCan, que no es un jefe indio, sino el telescopio más gordo que imaginarse puedan. Eso no me lo quita nadie, estoy como un niño el día de reyes. En la foto Maria Rosa Vila y Hugo Rodríguez charlan. A que no adivinan de qué? Exacto. Estar tantos días entre locos no puede ser bueno para la salud, pero lo que es seguro es que es divertido. Y muy instructivo.

La vida en 3D

Hacer un corto amateur es un acto de pura voluntad, una carrera agotadora contra el tiempo y los obstáculos. Escribirlo, prepararlo, convencer a la gente, coordinarlos a todos, rodarlo, montarlo y un largo etcétera, todo ello sin descuidar el trabajo, los niños, la colada y todo un sinfín de banalidades mundanas puestas en tu camino para entorpecerlo y poner a prueba tu determinación. Pretender que encima salga bien es ya pura ciencia ficción. Tras muchas peripecias, ayer se estrenó en el festival de Cineastes de Granollers La vida en 3D, un corto que viene a ser la continuación de La media neurona. Si éste les pareció un rollo, prepárense. La parte buena: son sólo 6 minutillos de nada.

Cinco minutos

El tiempo es una cosa con la que mantenemos una relación francamente extraña. Dormirse “cinco minutitos” es todo un clásico para referirse a una siesta en condiciones. Cuando alguien te dice “te llamo en cinco minutos” ya sabes que no hace falta que te quedes al lado del teléfono esperando. Cuando en un chiringuito de la costa te dicen “en diez minutos le pongo una mesa” más vale que te vayas a comprar un bocadillo, y cuando un cliente te dice que un trabajo es urgentísimo, no significa nada. Que te sientas presionado por esa supuesta prisa depende de muchos factores que no entraremos a discutir, pero en todo caso tu respuesta será igual de falsa: “miraré de tenerlo para el viernes” , asumiendo que el viernes ya te has comprometido con otra cosa y vas a trampear la situación hasta el lunes (el martes si eres muy mala persona). Lo interesante del caso, es que nadie en todo este asunto es consciente de estar mintiendo, lo que nos lleva a pensar en aquello de que el tiempo es relativo, y elástico, y curvo y todo eso. La definición que nos da la Wikipedia tampoco ayuda:

El tiempo es la magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos, sujetos a cambio, de los sistemas sujetos a observación; esto es, el período que transcurre entre el estado del sistema cuando éste aparentaba un estado X y el instante en el que X registra una variación perceptible para un observador (o aparato de medida)

O sea, que nos quedamos igual. Lo que nos interesa de todo este embrollo, es que todo el mundo parece andar escaso de tiempo, lo que es un misterio en sí mismo. Queda claro, eso sí,  que tener mucha prisa es mucho más cool que tener tiempo de sobra. Ese aire como de persona ocupada, con muchas cosas entre manos, nos sugiere enseguida que el tipo en cuestión es un triunfador, un hacha de los negocios, mientras que alguien que afirma tener tiempo libre es automáticamente sospechoso. En realidad, deberíamos asumir que el primero es un pésimo gestor de su tiempo, y de paso del de los demás, pero somos así de raros, qué se le va a hacer.

En este post no hay enseñanza ni moraleja. Acaba usted de perder cinco minutos de su tiempo por la cara. Lo que sea que esté haciendo, lo va a finalizar cinco minutos más tarde. Tampoco es tan grave

Motivos para (no) trabajar

El cristianismo entiende el trabajo como un castigo divino, vaya eso por delante.  Que trabajar sea bueno para la autoestima y todo eso, no se supo hasta hace bien poco. Concretamente, hasta que se inventó la autoestima.  Entre los fotógrafos -y más actualmente- se tiende a pensar que tener trabajo es bueno, y que hay que arramblar con todo lo que salga de manera indiscriminada, porque nunca se sabe. Por eso puede parecer extraño que, una vez hemos conseguido un trabajo, nos planteemos siquiera la posibilidad de renunciar al mismo. Sin embargo, puede haber casos en los que tan insólito movimiento  pueda ser recomendable e incluso beneficioso a medio plazo. Para centrarnos, vamos a ver los motivos por los que consideramos que un trabajo merece ser hecho, que básicamente son tres:

A – Dinero. Este es el más obvio. Nada que objetar al trabajo puramente alimenticio. Sin embargo conviene dosificarlo. ya que en caso contrario, perdemos el interés y nuestra creatividad se va a la porra. Los más zafios dirán: “con la creatividad no se paga el alquiler”. Falso. Nuestra creatividad, el valor añadido que podamos aportar,  es nuestro principal activo. Hay que cuidarlo.

B – Diversión. Como en el caso anterior, conviene no abusar. Si el trabajo es divertido y encima te pagan, felicidades, pero tal cosa no sucede a menudo. Lo más seguro es que se trate de trabajos no remunerados, valga la contradicción. Si a estas alturas no podemos permitirnos el capricho de trabajar gratis, apaga y vámonos, pero conviene no hacer de esto la norma y dejar bien claro que se trata de una excepción. Para que nos entendamos, los fotógrafos de Victoria’s Secret cobran por su trabajo.

C – Promoción. Este es, posiblemente, el aspecto más interesante de un trabajo, y no está reñido con ninguno de los anteriores. Muy a menudo un trabajo menor, o mal pagado, se ha convertido en algo mucho más rentable a causa de la visibilidad que aporta o los contactos que se establecen. No confundir con las típicas revistas que pretenden publicar tu trabajo gratis porque te van a promocionar. Como siempre, no hay una norma fija, y allá cada cual en cada caso.

En todos ellos debería haber un sub-apartado que sería “aprendizaje”. Todo encargo debe incluir la posibilidad de progresar en el conocimiento de alguna faceta del oficio. Incluso los más nefastos aportan alguna cosa sobre qué no debemos hacer en el futuro. Lo ideal es que todo encargo contenga al menos dos de estos ingredientes, sea en la proporción que sea. Si la cosa está apretada y tenemos que llenar el puchero, se acepta 100% de factor A, pero sin perder de vista que se trata de una situación transitoria, si nos quedamos ahí, estamos perdidos. Estamos hablando de estrategia y de pensar a largo plazo, no de hacer el pijo.

Lo interesante viene cuando tenemos que escoger entre dos encargos diferentes que aportan cosas diferentes. Ahí es cuando se entiende que, equivocándonos o no, estamos decidiendo  nuestra propia carrera. Y eso tiene su gracia.

 

1.001 Fantasías eróticas y salvajes y eso

Más o menos así va el título del libro que ha escrito Roser Amills. Mis conocimientos sobre el tema de la fantasía y el erotismo son limitados, por decirlo de manera elegante, de modo que mi participación en el asunto se ha limitado a  una sesión de retratos de la autora para la promoción. Tratando con escritores una sesión acostumbra a ser una cosa más seria, y el principal motivo de discusión es si sostener la pipa con una mano o con la otra. Entre eso, la bufanda ladeada y las gafas en el bolsillo de la chaqueta con coderas, te sale un retrato  de lo más apañado. Todo el mundo sabe que, para que un retrato tenga profundidad psicológica, el sujeto debe poner cara de restreñido, y si es en blanco y negro mejor que mejor. En este caso, como puede verse, la cosa ha sido más frivola e informal. Con colorines chillones y en plan de broma. Vamos, que así no hay manera de que le tomen a uno en serio.